WILLIAMINA FLEMING: Vídeo-Podcast-Lila 137

Reino Unido, 1857; EE. UU., 1911

“Una mujer que pasó de servir el té a clasificar las estrellas en Harvard.

Llegó a Estados Unidos con una maleta ligera y un futuro hecho trizas.

Huyó de un matrimonio fallido y acabó limpiando casas para sobrevivir.

Nadie imaginaba entonces que aquella mujer, tenaz y disciplinada, acabaría retratando el cielo.

Puso nombre a estrellas y abrió grietas en un universo reservado a los hombres.

Esta es la historia de otra mujer a la que quisieron invisible, pero terminó dejando su huella en el firmamento.

Hoy te invito a descubrir a… Williamina Fleming.” 👇

¿Sabías que Williamina Fleming fue una astrónoma escocesa que desarrolló un sistema para catalogar estrellas?

Pues así es…..

Nuestra Williamina Fleming es una mujer que ha pasado a formar parte de la historia de la astronomía junto a otra de nuestras protagonistas, la alemana Caroline Herschel (protagonista de uno de nuestros podcast).

Entre sus logros, que son muy importantes en el avance de la astronomía, está su descubrimiento de la nebulosa, esto es: una nube gigante de polvo y gas en el espacio, a la que llamó “Cabeza de caballo” en 1888 👇

Horse head nebula

En realidad, Williamina Fleming fue una de las más de 80 mujeres que pasaron por el llamado “harén de Pickering”, un grupo de mujeres en el que calculaban y catalogaban datos astronómicos… pero luego te doy más detalles de ese “harén”…

Además de todo eso, Williamina Fleming escribió unos diarios de gran valor testimonial que muestran a una mujer decidida, valiente, tenaz, dispuesta a conseguir lo que se propone, a la que no le gusta nada, ni entiende, la situación de desigualdad que viven las mujeres.

Pero, hagamos un poco de historia…….

Williamina Paton Stevens nació el 15 de mayo de 1857 en Dundee, Escocia, y era hija de Robert Paton, un artesano, y Mary Walker Stevens, ama de casa y madre de familia.

La verdad es que no puedo decirte con certeza el número exacto de hermanos de Williamina, pero diferentes datos coinciden en que no fue hija única y en que tuvo al menos una hermana, Johanna, que más tarde también trabajó con ella en Harvard.

–Y es que, una vez más, me he encontrado con la dificultad de encontrar datos veraces, fotografías, documentos que nos den detalles de la vida de nuestras protagonistas. Como tantas otras veces en la historia de las mujeres, sus datos, quedaron sin registrar.–

Cuando Williamina tiene siete años, pierde a su padre y eso provoca cambios en el hogar….Su madre se queda viuda y tiene que sacar adelante a la familia. Por suerte, Williamina puede ir a la escuela pública, en Dundee, y ya con 14 años empieza a trabajar como «pupil-teacher», o sea, una ayudante de maestra, y contribuye de esa forma al sustento familiar. Ya entonces, nuestra Williamina deja entrever a una joven inteligente, de carácter disciplinado y riguroso. Su talento en matemáticas le abre puertas (y le abrirá otras más adelante…).

Los años pasan y, cuando Williamina (también llamada Mina) tiene 20 años, decide casarse con James Fleming, un contable, unos años mayor que ella, al que había conocido en Dundee, y del que adopta el apellido.

Poco después de casarse, Mina decide emigrar con su marido a los EEUU, en concreto a Boston, en busca de mejores oportunidades, pero por desgracia (o no), al poco tiempo de vivir en Boston, y estando embarazada, su marido la abandona.

Williamina Fleming es entonces una mujer joven, en un país extranjero, está embarazada y tiene muy pocos recursos, pero decide no regresar a Escocia y permanecer, con enorme determinación, en Boston. Ahí ya vemos el carácter decidio de nuestra protagonista.

En 1879, cuando tiene 22 años, da a luz a su hijo Edward y se ve obligada a buscar trabajo para poder vivir, tanto ella como su hijo. Desgraciadamente, los trabajos que podían conseguir las mujeres por entonces eran muy pocos: cuidadora, limpiadora o, en el mejor de los casos, maestra.

En el Boston de finales del siglo XIX existían “agencias de colocación doméstica” que empleaban a mujeres inmigrantes, especialmente irlandesas y escocesas.Williamina Fleming era una mujer instruida, hablaba inglés perfectamente y tenía experiencia como maestra en Escocia. Ella era una candidata ideal para servir en una casa acomodada.

Así que Mina se ofrece como empleada doméstica en la casa de Edward Pickering, director del Observatorio astronómico de Harvard, un hombre que pertenecía a la élite intelectual en Massachusetts 👇

Poco después, la aceptan para el cargo y, sin saberlo, Williamina Fleming está a punto de entrar en la historia de la astronomía…

Al poco tiempo de trabajar ahí, la esposa de Pickering observó la minuciosidad y el detalle de Williamina Fleming y le hizo darse cuenta de su talento a su marido. Como estaba frustrado con el trabajo de sus asistentes masculinos decide darle una oportunidad como “calculista” y Williamina lo acepta.

–Déjame que te aclare este concepto de “calculista”…..A finales del siglo XIX, computer no era una máquina. Era un oficio. Se hablaba de las “women computers” que traducido al español sería “mujeres calculistas”, o “mujeres computadoras”.–

En 1881, Williamina Fleming empieza a trabajar en el Observatorio Astronómico de la Universidad de Harvard, en donde no había ni alumnas ni profesoras mujeres. —Qué raro, ¿verdad?– Primero se incorpora como ayudante, en un empleo temporal para realizar tareas y cálculos matemáticos sencillos, luego como parte del equipo que analizaba, medía, clasificaba y comparaba placas fotográficas del cielo donde quedaban impresas las huellas de las estrellas.

Este era un trabajo minucioso, repetitivo, casi invisible. Para que te hagas una idea, hoy en día, ese trabajo equivaldría a lo que hacen los algoritmos de Machine Learning (que es una rama de la IA). ¡!

Ese trabajo tan exhaustivo lo empezaron a llevar a cabo un equipo de mujeres. Y, ¿cómo es que le dieron la oportunidad a otras mujeres? Pues por su talento, minuciosidad y….porque les pagaban menos que a los hombres (otro gran tema que seguimos arrastrando!). Williamina escribía esto en su Diario al respecto:

«A veces me siento tentada de abandonar y dejar que contrate a un hombre para hacer mi trabajo, de modo que se dé cuenta de lo que obtiene por mil quinientos dólares al año conmigo comparado con los dos mil quinientos de otros asistentes. ¿Piensa él alguna vez que tengo una casa y una familia a la que atender igual que los hombres? Pero supongo que una mujer no tiene derecho a semejantes comodidades. ¡Y esta se considera una época ilustrada…!».

–Son reflexiones que no nos suenan en absoluto antiguas a día de hoy: ¡!–

Por cierto que su figura se utiliza en la actualidad para visibilizar el llamado «Efecto Matilda», que hace referencia a la brecha de género en STEM.-hablamos de ello en nuestra Biografía sobre Matilda Joslyn Gage.-

Williamina Fleming tenía algo decisivo: talento en matemáticas, disciplina, agudeza visual y una paciencia entrenadísima. Pronto comenzó a destacar. No era solo una empleada eficiente. Era extraordinariamente rigurosa y talentosa.

Además, favoreció que otras mujeres acediesen a esos lugares de trabajo y, con 33 años, terminó dirigiendo al equipo de mujeres calculistas a las que la comunidad científica apodó como el “harén de Pickering”…ironías de la vida…

Ese grupo de mujeres reformó y modernizó la astronomía, puso orden al cielo, a pesar del tedioso trabajo rutinario al que se enfrentaban a diario en el observatorio.

Una de esas mujeres fue Henrietta Swan Leavitt, que más adelante descubriría un método para medir el tamaño del universo, y otra fue Annie Jump Canon (1863), que dijo de Williamina:

Nunca estaba demasiado cansada para dar la bienvenida a sus amigos en casa o en el observatorio, con esa cualidad de simpatía humana que a menudo le falta a las mujeres involucradas en proyectos científicos. Su cara brillante, sus modales atractivos y su saludo alegre con ese encantador acento escocés serán recordados incluso por los visitantes más casuales del Harvard College Observatory.”

–Justamente unos años más tarde también trabajó en ese Observatorio otra de nuestras protagonistas: Cecilia Payne, que te invito a descubrir en nuestro canal Mujeres Lila-Biografías.–

Como resultado del trabajo de nuestra Williamina y de todas esas mujeres calculistas anónimas, E.Pickering publicó en 1890 el primer Catálogo Henry Draper (se llama así en honor al astrónomo estadounidense (1837-1882), pionero en la astronomía espectroscópica, en el que se recogía la clasificación de 10.000 estrellas descubiertas y catalogadas por ella y por algunas de sus discípulas y clasificadas en diecisiete categorías diferentes.

Williamina Fleming había ideado y desarrollado un sistema de clasificación de las estrellas según sus espectros.

También describió «una nebulosidad con forma de semicírculo, intensa y bien delimitada». Estaba hablando de la Nebulosa de Cabeza de Caballo, reconocible y famosa por su peculiar forma de la que el telescopio espacial Hubble nos traería imágenes muchos años después.

Williamina Fleming descubrió durante toda su carrera otras 58 nebulosas gaseosas, 310 estrellas variables, 10 novas y las propiedades de los espectros de las enanas blancas, estrellas muy densas y muy calientes.

Hoy en día, estudiar estas estrellas es crucial para entender qué le pasará a nuestro Sol cuando muera y Williamina Fleming nos dio el mapa del futuro de nuestro propio sistema solar.

Williamina Fleming también estableció los primeros estándares fotográficos de magnitud, utilizados para medir el brillo de algunas estrellas y eso, en 1899, fue reconocido públicamente por la Corporación Harvard que la nombró directora del Laboratorio Fotográfico Astronómico, convirtiéndose así en la primera mujer que ocupó ese cargo.

Y es que la técnica de analizar el espectro de luz que ella perfeccionó es la misma que usamos hoy para detectar la composición de las atmósferas de exoplanetas lejanos buscando oxígeno o metano. Sin su sistema de clasificación, no sabríamos qué estrellas tienen más probabilidades de albergar vida.

Pero, fijaos lo que pasó….en varios de sus descubrimientos ¡figuraba el nombre de su jefe como autor! Por suerte, el propio Edward Pickering quiso subsanar el error y en ediciones posteriores se reconoció la autoría de nuestra protagonista.

En nuestra biografía sobre Williamina Fleming, también quiero destacar que nuestra protagonista fue una luchadora por los derechos de las mujeres.

En 1893, en la Feria Mundial de Chicago-Colombina, EN EL EDIFICIO DE LA MUJER (donde otra de nuestras protagonistas, Josephine Cochrane, presentó su invento del lavavajillas), Mina Fleming promovió abiertamente a otras mujeres en la ciencia en su conferencia llamada Un espacio para el trabajo de la mujer en la astronomía” y planteaba que se diera la oportunidad de trabajar en igualdad con los hombres.

En su diario, a fecha del año 1900, Williamina Fleming sigue siendo una trabajadora consciente de la desigualdad, y así lo expresa:


«12 de marzo de 1900. He tenido una conversación con el director en referencia a los salarios de las mujeres. Él parece pensar que ningún trabajo es demasiado o excesivamente duro para mí, independientemente de la responsabilidad o de la cantidad de horas. Pero si saco a relucir la cuestión del sueldo me dice inmediatamente que recibo un salario excelente con respecto a los estándares femeninos.Estoy a cargo del Catálogo Draper. También tengo a mi cargo a las computadoras mujeres y debo supervisar y dirigir todo el trabajo relacionado con la clasificación de los espectros estelares. Además, realizo una parte considerable del trabajo original yo misma. El trabajo se ha incrementado constantemente y la responsabilidad es grande, pero el salario es pequeño en comparación con el que reciben los hombres por un trabajo similar. ”

Nuestra Williamina Fleming no entendía esas diferencias, las veía como cortapisas, frenos para avanzar en sociedad.

Unos años más adelante, en 1906, logra una plaza honoraria en la Royal Astronomical Society de Londres, convirtiéndose en la primera mujer en ser elegida.

Tanto en sus escritos como en los de sus compañeras, Williamina Fleming aparece como una astrónoma talentosa, «dotada de una gran agudeza visual y de una mente clara y lógica». Su capacidad intelectual es extraordinaria en astronomía.

Una mente que le permitió desarrollar con eficacia el trabajo de análisis y clasificación de las estrellas, pese a no contar con los instrumentos suficientemente desarrollados.

Poco antes de su muerte, la Sociedad Astronómica de México le otorgó la medalla Guadalupe Almendaro por sus descubrimientos en astronomía.

En su último año de vida, Mina estaba exhausta y mostraba un cansancio enorme, lo que provocó que su salud se viera afectada.

El 21 de mayo de 1911, con tan solo 54 años de edad, Williamina Fleming fallecía en Boston, EE. UU.

Cuentan que su hijo Edward Fleming, que trabajaba en una gran empresa minera de Chuquicamata en Chile, no llegó a tiempo para despedirse en persona de su madre y también prodigiosa astrónoma.

En esta era del Big Data, ella fue la pionera en entender que la ciencia del espacio requiere, ante todo, una gestión de datos impecable y nos deja un legado íntimamente relacionado con las estrellas.

Y, ¿cómo recordamos hoy en día a nuestra protagonista?

Bueno, en primer lugar, recordar que Willimina Fleming fue autora del primer sistema sistemático de clasificación de estrellas que se sigue utilizando en astronomía. Fueron 30 años de dedicación al estudio y clasificación de las estrellas.

Williamina Fleming profesionalizó a las mujeres en astronomía. Su legado es demostrar que el talento femenino no necesitaba permiso; necesitaba acceso.

Aquí os dejo el enlace para leer algunos de sus artículos:

https://platestacks.cfa.harvard.edu/women-at-hco/williamina-fleming#:~:text=Williamina%20Paton%20Fleming%20(May%2015,at%20the%20Harvard%20College%20Observatory.

Otra gran mujer a la que hemos querido rendir nuestro homenaje.